Download E-books Entre Actos (BIBLIOTECA VIRGINIA WOOLF) PDF

Read Online or Download Entre Actos (BIBLIOTECA VIRGINIA WOOLF) PDF

Best British Literature books

Bruno's Dream

Bruno is sort of 90. passionate about his prior and a fondness for spiders, he's the centre of a posh net of relationships concerning his estranged son Miles; Danby, his hapless son-in-law; Danby's mistress, Adelaide; and her dual cousins, the vengeful Will and the mischievous, sinister Nigel.

Lucia Rising: "Queen", "Miss Mapp Including the Male Impersonator", "Lucia in London": Queen, Miss Mapp Including the Male Impersonator, Lucia in London

This name includes 3 of Benson's Lucia tales. "Queen Lucia" was once released in 1920, "Miss Mapp" in 1922 and "Lucia in London" in 1927. they're much-loved novels of provincial snobbery and have become a profitable tv sequence.

English Romantic Verse (Penguin Classics)

English Romantic poetry from its beginnings and its flowering to the 1st symptoms of its decadenceNearly the entire recognized piéces de résistance should be chanced on here—"Intimations of Immortality," "The old Mariner," "The Tyger," excerpts from Don Juan—s good as a few much less known poems. As muchas attainable, the poets are prepared in chronological order, and their poems so as of composition, starting with eighteenth-century precursors equivalent to grey, Cowper, Burns, and Chatterton.

Extra resources for Entre Actos (BIBLIOTECA VIRGINIA WOOLF)

Show sample text content

Pero �qué sentimiento period aquel que se le había despertado al ver, por encima del espejo, al aire libre, el cochecito que se acercaba, cruzando el prado, a las dos niñeras y a su hijo George rezagado? Golpeó l. a. ventana con su repujado cepillo para el pelo. Estaban demasiado lejos para oírla. El murmullo de los árboles sonaba en sus oídos; el canto de los pájaros; otros incidentes de l. a. vida del jardín, invisibles e inaudibles para ella desde el dormitorio, absorbían su atención. Aislados en una isla verde, rodeada de blancas campanillas, cubierta con un manto de seda cruda, los angeles inocente isla flotaba bajo su ventana. Solo George iba rezagado. Volvió l. a. vista al espejo. �Enamorada» tenía que estar, pues los angeles presencia del cuerpo de aquel hombre en l. a. estancia, los angeles noche anterior, l. a. había afectado, pues las palabras que dijo, al ofrecerle una taza de té, al ofrecerle una raqueta de tenis, quedaron tan arraigadas en algún lugar de su ser; y así mediaban entre ellos, como un alambre tembloroso, tenso, vibrante —a tientas buscó en las profundidades del espejo una palabra adecuada a las infinitamente rápidas vibraciones de los angeles hélice del avión que una vez vio, al alba, en Croydon. Más deprisa, y más y más y más, zumbaba, silbaba y gemía hasta que todos los temblores formaron un solo temblar, y se alzó el avión, alejándose más y más y más… —No sabemos hacia dónde, hacia dónde no vamos, tampoco sabemos si nos importa —murmuró—. Volando, cruzando l. a. atmósfera incandescente, del verano saliente… los angeles palabra que rimaba period �paciente». Dejó el cepillo. Cogió el teléfono. —Tres, cuatro, ocho, Pyecombe —dijo—. Soy l. a. señora Oliver. �Qué pescado tienen esta mañana? �Bacalao? �Lubina? �Lenguado? �Platija? —murmuró—: Allá, para perder lo que aquí nos ata. —Y, en voz alta, dijo—: Lenguado. Filetes de lenguado. Sí, para el almuerzo. —Siguió en un murmullo—: Con una pluma, una pluma azul volando en el aire asciende y, paciente, se esconde… hasta allá, para perder lo que aquí nos ata… No valía l. a. pena escribir esas palabras en el libro secreto con aspecto de libro de contabilidad, no fuera que Giles comenzase a sospechar algo. �Frustrada», esa period los angeles palabra que expresaba su manera de ser. Nunca salía de una tienda, por ejemplo, con l. a. ropa que le gustaba; tampoco le gustaba su figura vista contra el oscuro rollo de tela en los escaparates de las tiendas. Ancha de cintura, de miembros recios, y, salvo en lo referente a su cabello, corto de acuerdo con l. a. moda moderna, en nada se parecía a Safo, o a ninguno de los hermosos muchachos cuyas fotografías adornaban las páginas de los semanarios. Parecía lo que period: los angeles hija de sir Richard; y los angeles sobrina de las dos viejas señoras de Wimbledon que tan orgullosas estaban de ser O’Neil, de descender de los reyes de Irlanda. Una atolondrada señora con deseos de agradar, parada ante lo que, en cierta ocasión, denominó �el corazón de los angeles casa», dijo una vez: —Después de los angeles cocina, l. a. biblioteca es los angeles estancia más agradable de los angeles casa. Luego, avanzando, añadió: —Los libros son el espejo del alma.

Rated 4.84 of 5 – based on 33 votes