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El terror nos asalta con rigor precisamente porque se trata de nuestro propio mundo, de manera que l. a. confianza que depositábamos en él no resulta ser más que una apariencia. Simultáneamente tenemos l. a. sensación de que no podríamos vivir en ese mundo de repente transformado. No se corresponde con lo grotesco el miedo a l. a. muerte, sino el pánico ante los angeles vida. Y a los angeles estructura de lo grotesco pertenece l. a. abolición de todas las categorías en que fundamos nuestra orientación en el mundo. Desde l. a. ornamentación renacentista hemos asistido a los angeles plasmación de procesos perdurables de disolución: los angeles mezcla de ámbitos y reinos bien distinguidos por nuestra percepción, los angeles supresión de lo estático, los angeles pérdida de identidad, los angeles distorsión de las proporciones «naturales», and so on. Y en l. a. actualidad se han sumado a aquellas otros procesos más de disolución: l. a. anulación de los angeles categoría de cosa, los angeles destrucción del concepto de personalidad, el derribo de nuestro concepto de tiempo histórico.

Lo grotesco. Su realización en literatura y pintura es, con los angeles obra de Baudelaire y Bajtin, uno de los textos fundamentales para entender esta categoría. Kayser analiza el desarrollo de lo grotesco en l. a. literatura y en l. a. pintura, y, tras estudiar sus precedentes, El Bosco, Bruegel, afirma que lo grotesco es una creación plenamente moderna, que encuentra su marco adecuado y su punto de partida en el Romanticismo.

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Al poco tiempo se pudo corroborar que no period un arte autóctono ni genuinamente romano, sino una moda llegada a Roma ya en época relativamente tardía, en tiempos de l. a. transición. Cuando Vasari describe los nuevos descubrimientos realizados en el Palacio de Tito, cita un pasaje de De arquitectura de Vitruvio con el que este contemporáneo de Augusto había caracterizado y condenado los angeles nueva moda del gusto de los bárbaros: Todos estos motivos que proceden de l. a. realidad son desechados hoy en día por una moda injusta, ya que ahora en las paredes se prefiere pintar monstruos en lugar de representaciones claras del mundo de los objetos. En vez de columnas, se pintan estriados tallos con rizadas flores y volutas y al ornamento de los frontones se prefieren candelabros que soportan pintados templetes. En los tímpanos de estos crecen desde unas raíces tiernas flores que se enroscan y desenroscan y sobre los cuales se sientan sin ningún sentido algunas figurillas. Finalmente, las ramificaciones sirven de apoyo nada menos que a medias figuras: unas con cabezas humanas y otras con cabeza de animal. Pero semejantes disparates no existen, no existieron nunca y no existirán jamás. Porque, cómo podría un tallo soportar un tejado o cómo un candelabro habría de tener el adorno de un tímpano, cómo un tan tierno y débil zarcillo podría soportar una figura sentada y cómo de raíces y zarcillos podrían crecer seres que son mitad flor, mitad cuerpo2. l. a. crítica de Vitruvio, que se fundamentaba en los angeles máxima de los angeles fidelidad realista para censurar tanto los elementos como los angeles combinación de los angeles ornamentación del nuevo estilo, no pudo sin embargo evitar los angeles propagación del mismo. Sus argumentos y hasta sus palabras fueron repetidos por críticos del siglo XVI pero su intento de frenar el avance victorioso de l. a. nueva moda end resultó tan improductivo como el de sus antecedentes de los angeles época de Augusto y, a su vez, como el de sus sucesores en el clasicista siglo XVIII, de modo que tanto los pintores del XVI como sus mecenas no se sustrajeron del estímulo que suponía el nuevo arte. Ya en el temprano año de 1502 sabemos que el cardenal Todeschini Piccolomini encarga al pintor Pinturicchio que decore los angeles bóveda de l. a. biblioteca junto a los angeles catedral de Siena �con esas fantasías, colores y disposiciones a las que hoy día damos el nombre de grotescas (che oggi chiamano grotttesche)». Y el momento de mayor fama y trascendencia de los ornamentos grotescos vendrá de l. a. mano de Rafael, cuando en torno al año 1515 decora las pilastras en las logias papales3 (Il. 2). Casi se podrían usar las palabras literales de Vitruvio para l. a. descripción de los grotescos de Rafael. Zarcillos que se enroscan y desenroscan y de cuyas hojas crecen en todas las direcciones animales (de modo que los angeles diferencia entre planta y animal parece quedar completamente anulada), finas líneas verticales en las paredes que soportan ya una máscara, ya un templo (quedando reducidas al absurdo las leyes de los angeles estática y los angeles gravedad). Lo nuevo no consiste aquí –en contraposición con los angeles ornamentación abstracta– en que se hayan pintado ornamentos de todos los órdenes de los angeles realidad (pues una ornamentación combinada a partir de estilizadas flores, hojas y animales ya se conocía en pintura desde hacía mucho; véase Ghiberti y su escuela); lo nuevo consiste en que se ha abolido el orden typical que distribuye los distintos reinos.

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